Hablar sobre la muerte es una conversación totalmente necesaria, sobre todo en contextos de cuidado. El rol de la cuidadora es facilitar estos espacios de reflexión (dentro de lo posible), para permitir que la persona cuidada exprese sus últimos deseos o pensamientos, que se sienta escuchada y no juzgada. La partida de un familiar, una mascota, o incluso la pérdida de un trabajo va a significar un proceso de luto que debe vivirse de la forma más sana posible.